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viernes, 22 de junio de 2018

RELAJACIÓN DE ÓRGANOS INTERNOS


LA RELAJACIÓN DE LOS ÓRGANOS INTERNOS 


Los órganos internos de los animales de cuatro patas están suspendidos libremente en el abdomen, de ese modo están bien irrigados. Por el contrario, los órganos de un ser humano están apilados los unos sobre los otros cuando se está de pie o sentado.

Debemos pues dar a estos órganos la ocasión de relajarse y de tener un poco de lugar para gozar de una buena circulación. Un a vez mas debemos seguir el ejemplo que nos dan los otros animales.

Por las mañanas después de haber estirado el cuerpo y movido los dedos de los pies hay que acomodarse de manera que los dedos de los pies, las piernas, las rodillas y las manos estén sobre el piso. Esta es la posición de perro, la cabeza hacia adelante y el pecho paralelo al suelo. Espere un instante para permitir que la sangre circule libremente en el interior y alrededor de los órganos internos. Luego siéntese lentamente sobre los talones y baje la frente hasta el suelo. Los brazos estirados delante suyo. Cierre los ojos y quédese en esta posición durante algunos segundos, luego vuelva a la posición de rodillas. Posiblemente será necesario sincronizar su respiración con los movimientos del ejercicio, pero todos modos, mantenga siempre una respiración cómoda y natural.


Repita el ejercicio 7 veces. En este ejercicio la sangre retenida en el estómago y en los intestinos refuerza la digestión y la eliminación. El hecho de sentarse sobre los talones expulsa la sangre hacia el corazón, los pulmones y el cerebro. La sangre vuelve fácilmente al corazón de tal manera que tenga oportunidad de descansar.

Debemos comenzar por esta pose a la mañana para llevar la sangre al cerebro y sentirnos activos y llenos de vida. Los que sufren de hipertensión no deben hacer este ejercicio hasta que su tensión arterial haya vuelto a la normalidad por la práctica de los otros Ejercicios Internos.

Sería prudente también que el individuo medio, sólo haga este ejercicio gradualmente. No se debe provocar una tal tensión en el cerebro bruscamente. Deje que las arterias, las venas y los capilares se adapten poco a poco al aumento del flujo sanguíneo que provoca este ejercicio. Al principio, haga el ejercicio una vez o dos, luego aumente progresivamente hasta alcanzar siete veces, al cabo de algunas semanas.




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