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sábado, 25 de julio de 2015

ESTADO MENTAL Y DOLOR CRÓNICO

TRASTORNOS INHERENTES AL DOLOR CRÓNICO

El dolor crónico es una de las experiencias más duras y, por desgracia, más comunes que se puede experimentar en la vida. Esta vivencia desgasta casi completamente la integridad psicológica del individuo que la padece.

Concretamente, hablamos de «dolor crónico»cuando éste permanece durante un periodo superior a seis meses y es resistente a la terapéutica convencional, prolongándose durante años.

Cuando el problema de dolor se prolonga mucho más allá de la curación de la enfermedad o lesión – omo en las lumbalgias, hernias discales etc.-, o bien aparece y desaparece de forma recurrente sin guardar relación con ninguna causa orgánica conocida – como en el caso de la artritis y artrosis- se convierte en un auténtico problema  vital  para la persona que lo padece.

Este proceso de cronificación suele coincidir

-         Ineficacia  en la efectividad de las soluciones médicas o farmacológicas para mitigar el dolor
-         Incomprensión de parientes, pareja y entorno laboral. Quienes desconociendo el constante padecer del individuo prefieren pensar en una necesidad de querencia inexiste.
-         Ansiedad
-         Depresión
-         Trastornos propios de la ansiedad y depresión como estreñimiento, irregularidad del sueño, falta de concentración, pérdida de memoria, irritabilidad, desesperación etc.

Efectos psicológicos del dolor crónico
 
Las personas que padecen dolor crónico cargan con el sentimiento de impotencia y desesperanza por el hecho de no encontrar solución a su problema tras visitar multitud de médicos y después de haberse sometido a una gran cantidad de tratamientos.

A sí mismo, se pierde la integridad psicológica y en el intento de recuperarla – de manera inconsciente-  se llega a modificar la conducta aumentando el número de quejas, solicitud de medicación,  dejan de hacer cosas agradables, disminuyen su vida social, pierden la capacidad de disfrutar de las cosas y mantienen una vida sedentaria paralizados y abrumados por la situación.

En muchos de los casos, las relaciones familiares se ven afectadas ya que no siempre se comprende la enfermedad.  El paciente se siente incomprendido y con miedo a expresar el mínimo dolor ya que sus quejas son interpretadas como exageraciones o pretextos para no realizar ciertas actividades. Socialmente se produce un efecto parecido ya que el entorno deja de llamar a la persona enferma por no escuchar las constantes quejas o no las incluyen en sus planes tras sus negativas a consecuencia del dolor.

AL FINAL DEL DOLOR

Si una persona consigue vencer el dolor crónico debe saber, tanto ella como su entorno, que la recuperación psicológica y física lleva su tiempo. El ex paciente dormirá más horas de lo normal, probablemente comerá más de lo normal porque físicamente está agotado.
Hay que tener muy presente que emocionalmente ha quedado muy frágil, así cualquier imprevisto cotidiano, de relaciones humanas o sentimentales le afecta de una manera atroz y no sabrá reaccionar bien ante ellas. Padecerá durante mucho tiempo un inexplicable miedo al dolor, a que reaparezca  y a que el remedio que se lo ha quitado deje de hacer su efecto. Por esto último se irá integrando a la actividad cotidiana muy poco a poco. No hay un tiempo específico para ello, pero desde luego no  hablamos de meses, hablamos de años. 

IMPRESCINDIBLE

Para salvar una situación tan dura como el dolor crónico, los efectos psicológicos de éste y la total recuperación es imprescindible un entorno familiar sensible, comprensivo carente de prejuicios, fuerte, positivo y con la madurez suficiente como para desoír juicios ajenos y apoyar y aplaudir cualquier pequeño avance que el paciente haga en su recuperación. Tanto la familia, amigos como pareja ha de saber que tienen un absoluto Héroe o Heroína frente a ellos. Exigir rapidez en la recuperación y en la integración del individuo que se está recuperando es una crueldad innecesaria que no le hace ningún bien. La información es necesaria.




2 comentarios:

  1. Felicidades Alicia por tu excelente aportación,creo que eres una profesional muy capacitada,conocí la apiterapia después de una operación de fijación Occipito-cervical C1-C4, y aunque continuó muy delicada de salud, doy gracias a Jehova Dios y la Apiterapia porque han y siguen salvado mi vida.

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    1. Muchísimas gracias, me alegra que la apiterapia le haya podido ayudar.

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